IMPORTANTE | 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación

El Día Mundial de la Alimentación que se celebra el 16 de octubre, fecha en la que se busca llamar la atención sobre la importancia de preservar y garantizar alimentos inocuos y nutritivos a todas las personas en el mundo.  

Este propósito se hace más relevante en la coyuntura de hoy, en la que países e industrias de todo el mundo trabajan en conjunto para garantizar el alimento que las personas requieren y sumado a ello, ha hecho aún más fuerte el rol de la mujer rural como jugador clave de esta gestión es el campo ya que debe proteger a su familia y a la vez, sin interesar la complejidad del escenario, trabajar de la mano de toda la comunidad agrícola para conservar la producción, y aumentarla si es posible, bajo los mismos estándares de calidad.

Dicha situación ha impulsado al mundo a crear nuevos modelos de negocio, en los que la cooperación entre agricultores y empresas debe ser más estrecha y sólida. 

Esto significa incrementar y acelerar el nivel tecnológico del proceso productivo y la creación de herramientas innovadoras que permitan producir los alimentos que el mundo requiere y capitalizar aún más los ingresos de los agricultores. 

“Es fundamental hacer sostenible el sistema alimentario. Esto significa que los agricultores reciban los recursos, el conocimiento y los insumos que necesitan para lograr una producción de alta calidad, a la vez que reciben un ingreso justo que les permita tener una mejor calidad de vida y llevar prosperidad a las áreas rurales”, afirma María Fernanda Nossa, gerente senior de Commercial Excellence & Digital para BASF.

Así mismo, el Día Mundial de la Alimentación de este año pone la lupa sobre los agricultores del mundo, quienes desde el primer momento de la crisis sanitaria han trabajado para garantizar los alimentos y la nutrición que las personas necesitan. 

En este reconocimiento sobresalen las mujeres rurales, un grupo que suma en Ecuador alrededor de 2,9 millones de personas, quienes tienen en sus manos el 25 % de la tierra en el país, según datos del último Censo Nacional Agropecuario.

Un rol que busca mayor protagonismo

Según datos de 2020 del ministerio de Agricultura en Ecuador, las mujeres se encuentran en desventaja en ciertos aspectos del campo. 

Por ejemplo, el ingreso promedio de ellas en el área rural es de 219 dólares al mes, una cifra inferior en comparación a la de los hombres, con 293 dólares. Además, el 14,2 % son analfabetas, lo que les impide a acceder a mejor educación y oportunidades laborales.

Sin bien en la actualidad hay mayores iniciativas de varios sectores por incentivar la participación, inclusión y equidad de género en las labores del campo, Ecuador aún está lejos de ser un país de mujeres agricultoras. 

No es desconocido que la agricultura se ha visto tradicionalmente como una actividad de hombres. Sumado a ello, según Nossa, la poca tecnificación en nuestros campos hace que las labores sean pesadas físicamente para ellas; sin ahondar en la cantidad de horas que dedican al cuidado del hogar.

Lo que sí es visible es las iniciativas o sectores que actualmente cuentan con una buena participación de la mujer rural cada vez más se fortalecen tanto ellas como el sector mismo, es el caso del cultivo de flores «Acá ellas son las protagonistas: las vemos como tomadoras de decisiones, como gerentes de fincas, líderes de equipos técnicos y, por supuesto, mano de obra de labores de campo y post cosecha, en su gran mayoría, roles desempeñados por madres cabeza de familia. 

En otros cultivos, la participación es más como gestora del hogar y como apoyo en labores secundarias de los cultivos”, concluye Nossa.

Sin duda, al final, lo que está claro es que es importante seguir evolucionando no solo en el fortalecimiento del campo, sino en la inclusión de la mujer en roles de liderazgo y colaboración.  

El trabajo que desde diferentes industrias se está realizando para otorgar mayor protagonismo a la mujer es importante para cubrir la necesidad alimentaria en el mundo. 

De hecho, un estudio de la FAO sugiere que si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres, instrumentos para la formación y se estimulara su participación en la toma de decisiones, el número de personas con hambre disminuiría en un 12 %.

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