No tenían empleo y ahora toda la familia se dedica a hacer chifles

Fue un conocido, quien le dijo a Rosa que porqué no se ponía una chiflería, aprovechando que en la zona hay sembríos de plátano. Ella lo conversó con su marido y fue así con esa idea que acudieron hasta la cooperativa de ahorros y créditos Abdón Calderón donde le dieron un microcrédito que le permitió comprar las máquinas para emprender con su negocio.

Por: Daniel Valdivieso

La falta de trabajo y las deudas llevaron a Rosa Hurtado Intriago a emprender con un negocio que actualmente es el sostén económico de toda su familia.

Hace dos meses, Rosa Hurtado y su esposo, Hernán Roldán Casanova, no podían ni dormir de tanto pensar en cómo pagar las deudas que los mortificaban. No tenían empleo y ya no sabían qué hacer. Ellos viven en el sitio Maconta en Medio, una zona rural de la parroquia Abdón Calderón del cantón Portoviejo. Allí la principal fuente de empleo es la agricultura y por estos tiempos no hay producción.

Fue un conocido, quien le dijo a Rosa que por qué no se ponía una chiflería, aprovechando que en la zona hay sembríos de plátano. Ella lo conversó con su marido y fue así con esa idea que acudieron hasta la cooperativa de ahorros y créditos Abdón Calderón donde le dieron un microcrédito que le permitió comprar las máquinas para emprender con su negocio.

En la compra de una freidora, una cortadora y otros utensilios, Hurtado tiene una inversión de aproximadamente 2 mil dólares, dinero que le permite ir adelante con la venta de chifles y que además hace posible que su marido, sus cuatro hijos, una nuera y hasta la enamorada de uno de sus vástagos, trabajen en la chiflería.

Doña Rosa contó que se han distribuido las tareas, por ejemplo; su hijo Néstor es quien maneja la cortadora, Cecibel es la que fríe, Hernán sella, y su otro hijo, Miguel, hace de todo un poco.

Su esposo, Hernán, se encarga de comprar los plátanos, que en ocasiones escasean en el sector, mientras que ella está pendiente de que todo salga bien.

Las aspiraciones de Rosa y su familia es ir creciendo “el dinero está escaso, decidimos formar esto en familia, porque estamos juntos, nuestra aspiración es seguir creciendo, si lo hacemos podremos dar trabajo a otros miembros de la familia o particulares”, relató para el periódico digital Infórmate Manabí.

En el recinto Maconta en Medio viven aproximadamente 600 personas, sin embargo, rosa vende chifles fuera de su sector y también bajo pedido.

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