BAHÍA DE CARÁQUEZ |Ángel Zambrano cabía en la palma de la mano de un adulto cuando nació

Ángel Zambrano participa de evento efectuado por el IESS

Ángel Zambrano se proclama como un “milagro de Dios”. Nació prematuro, hace 21 años, el 25 de agosto de 1998.

Cuenta, que su llegada al mundo, fue apenas 21 días después que Bahía de Caráquez soportara uno de los más fuertes terremotos; además, esa zona, era azotada por los efectos del fenómeno de El Niño.

Ángel nació cuando a su mamá le faltaban siete días para cumplir los siete meses de gestación, lo cual le convirtió en un prematuro.

Además, su madre soportaba complicaciones de vías urinarias, por lo que los médicos decidieron adelantar el parto y practicarle una cesárea; aunque esto significaba que la vida del bebé pudiera estar en riesgo, al menos tendría dificultades para respirar, les advirtieron.

Ante la emergencia del caso, su madre fue trasladada hasta una clínica particular.

Sin embargo, de inmediato, la madre y el bebé fueron llevados hasta el hospital general Portoviejo, donde recibieron los cuidados y atenciones necesarios, que permitieron el desarrollo completo del bebé.

El prematuro, apenas tenía bien formados sus pulmones y el hígado; su cuerpo cabía en la palma de la mano de un adulto, apenas pesaba 380 gramos; sus orejas, eran dos finas hojas, sus muslos tenían el volumen de un dedo meñique.

Los médicos mencionaban que, la única forma de sentirlo vivo era por su palpitar del corazón. Las esperanzas de vida de Ángel eran muy escasas, por no decir nulas, indicaban los galenos a los padres.

Por varias semanas, el niño permaneció en una termocuna, con una maraña de tubos y mangueras (dispositivos médicos).

“Casi todo el mundo nos dejó solo, el único apoyo fue nuestro Dios y los médicos del hospital”, acotó su padre, Wilmer Zambrano.

Actualmente, Ángel es estudiante de medicina de la Universidad Técnica de Manabí, UTM.

“Mi compromiso es convertirme en un médico y actuar como el profesional que me trajo al mundo; y, salvar muchas vidas más”, expresó Ángel, muy agradecido por el gran servicio del hospital del IESS.

Así mismo, los padres de Ángel, entre lágrimas manifestaron: “Vivimos eternamente agradecidos del hospital IESS Portoviejo, con todo su personal médico, auxiliares y licenciadas que actuaron con el mayor cuidado, para que mi hijo ahora sea saludable, es el mejor regalo de Dios”.

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